Por Steve Lalanne – Emprendedor espiritual
El miedo ha sido durante mucho tiempo un guardián disfrazado. A menudo lo percibimos como un muro que hay que cruzar o destruir. ¿Y si, por el contrario, el miedo fuera una invitación sagrada? ¿Un portal hacia uno mismo?
En mi camino como emprendedor espiritual, he visto cómo el miedo se infiltra incluso en las decisiones más pequeñas: hablar en público, fijar tarifas, pedir que te paguen, dejar un trabajo para seguir un llamado interior…
El problema no es tener miedo. El problema es creer que no debemos tener miedo.
Cuando miramos el miedo a través del prisma de la conciencia de unidad, entendemos que no es un enemigo. Ella es una señal. Una luz que muestra la dirección del alma. Ella dice: “No vayas ahí”… y es precisamente ahí donde tienes que ir, porque detrás del miedo, estás tú mismo quien se espera a sí mismo.
Lo viví. La primera vez que cogí un micrófono me quedé paralizado. Mi ego me decía: “Serás juzgado”. Pero lo hice. ¿Y qué pasó? No estoy muerto Al contrario: descubrí que mi voz era mi medicina.
El ego siempre vincula el miedo con la muerte. Pero somos seres espirituales teniendo una experiencia humana. Realmente no puedes morir, sólo tus creencias, tus limitaciones, tus viejos roles pueden morir.
En mis talleres en Greatness Academy, este tema surge una y otra vez. Y aquí está mi mensaje:
👉 Atrévete a cruzar el umbral.
👉Atrévete a morir de vergüenza, si es necesario.
👉Atrévete a dejar lo que ya no está alineado y dedicarte de lleno a lo que tu alma te inspira.
Y si te caes, si fallas, si tienes que pedir ayuda… no importa. No pierdes nada, porque ya eres todo.
Tu verdadera vida comienza al otro lado del miedo.